28.1.12

Aristóteles - La poética

saludos mamá!!!!!

24.1.12

Introducción - TLR-II

Seguramente lo que distingue al ser humano del resto de las especies es su capacidad de pensar, pero nuestra manera de pensar no ha sido siempre racional. Imaginemos a los primeros humanos, salvajes, huyendo hacia el interior de una cueva adonde corren para protegerse del frío, de las bestias, del peligro del mundo exterior. ¿Cuáles fueron las primeras "palabras" pronunciadas? ¿De qué trató la primera conversación, el primer diálogo entre humanos?

En la naturaleza, los elementos todos parecen intercambiar algo: el movimiento, la velocidad, la calma. Ante los ojos humanos que por vez primera vieron y "pensaron", la naturaleza debió estar llena de misterio: el flujo del agua, el crecimiento de las plantas, la ferocidad del rayo. Según Valdivia "En la naturaleza hay una comunicación tan intensa[...] habrá quien desprecie los lenguajes de la naturaleza, debido a que los ignora."(1)

Las primeras formas de aprehender el mundo, las más antiguas, son aquellas que aún hoy existen entre nosotros y que exigen de nosotros una devoción muy peculiar. La necesidad de entender el mundo y la necesidad de compartir el tiempo con los semejantes está en el origen de la adoración por la naturaleza y de la celebración colectiva. En primer lugar, la religión; en segundo lugar, el arte y la fiesta. Mucho antes que las pinturas más antiguas, sabemos que los hombres primitivos se reunían y se enterraban. Esto parece poca cosa, pero en realidad ha sido el origen de la cultura. Los primeros dioses han sido representaciones que el hombre ha hecho para explicarse el por qué de la naturaleza: ¿por qué el sol? ¿por qué la lluvia? ¿por qué la muerte? Para celebrar o adorar, los primeros humanos se reunían para cantar, bailar u orar.

El pensamiento mitológico -que trata de explicar la realidad de forma simbólica- reune en un mismo acto (el rito) la expresión oral, la música, la danza y la religiosidad. Por los primeros rastros de civilización humana, sabemos que el hombre ha nacido creyendo en algo trascendente, superior. Algo que no se limita a creer en los dioses. Nace creyendo que todo tiene un sentido misterioso y ese sentido se puede adorar, explicar y compartir. Pero ¿cómo compartir la adrenalina que siente un hombre al cruzar la montaña en medio de la tormenta? ¿cómo compartir el fuego interno del alma? El gran poder humano es la capacidad de traducir la realidad a un lenguaje humano. Y esa capacidad se ha desarrollado en gran medida bajo la forma de lo que llamamos "arte". Si miramos las pinturas rupestres de la cueva de Altamira vemos en ellas al grupo cazando su alimento. Pero también somos capaces de descubrir en esos trazos primitivos la emoción de la caza, del peligro, la superioridad del hombre sobre su presa, la unión del grupo. La poesía no es diferente: para comunicarse con la naturaleza o con los dioses, para dejar un rastro de existencia a través de las generaciones, la poesía ha servido como el lenguaje más sensible, misterioso y exacto.

Animal inconforme, el ser humano no está contento con el lenguaje que ya ha creado y quiere inventar otro lenguaje: no basta explicar la realidad ni tampoco es suficiente preguntarle a dios; también es necesario crear. Buscamos, como en el mito de Prometeo, el fuego. No conformes con nombrar la "llama" del fuego, el hombre inventa "la llama que nace bajo la mente del que sueña" (2) Más que un lenguaje bello, la poesía es un lenguaje de otro mundo: "Tal es el referente de la poesía: lo que no se ve ni se piensa sino que se siente y se imagina". (3) Al igual que la religión, el arte necesita de la creencia en el poder de las palabras. Desde luego, habrá quienes sean ateos.

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1. Valdivia, Benjamín. Indagación de lo poético, Conaculta, México, 2001, p. 9.
2. Paz, Octavio. "El cántaro roto" en Obra poética, FCE, México, 1994, p. 302
3. Valdivia, Benjamín. op. cit. p. 14.

12.4.10

Juan Marsé

El escritor, o es memoria o no es nada.

22.3.10

Dadivosa provincia: no yo, sino un poeta de nombre camaleónico, ha sido reconocido con reconocido reconocimiento. Sí, él obtuvo el primer lugar. ¡Pero también el segundo!

Su mala, maldita, funesta suerte no le permitió ganar también el tercero... En fin, que lo mejor fue haber estado sentado en primera fila, al lado del cronista de la ciudad, un arquitecto cuyo nombre a quién le interesa, y que desde esa butaca privilegiada podía ver con cierta decepción las magras piernas de una reina con sonrisa colgate apenas comparable en brillo, en aburrición y equilibrio a aquella otra sonrisa bien blanqueada de conocido funcionario público.

A propósito de dentaduras... la mía está desahuciada. Luego de una visita al dentista, recibí las lógicas noticias de una vida bebiendo 1 litro de cocacola diaria promedio.Pero apenas el desconsuelo fue menor al coraje de ser atendido no por un dentista de notable prestigio, sino por dos infructuosas estudiantes de dentistas, de una UQIniversidad de notable desprestigio.

Carajo, lo primero que escucho decir a estas imberbes muchachitas de 19 años es qué tal estuvo el baile en Expofresas con la Arrolladora Banda.....?

-¿Ya viste cómo tiene los dientes?

-Sí,... es porque no se los lava...

Ah. Coño. Para ese diagnóstico no hace falta gastar el dinero de los padres.¡Pues claro que no me lavo bien los dientes! De lo contrario no tendría por qué pagar 500 pesos con un dentista y para colmo oír a dos mocosas de pestañas mal pintadas su increíble deducción.

Carajo.

6.2.10

Poesía y multimedia

La búsqueda de innovación formal en las artes la ha acercado continuamente a las nuevas capacidades técnicas y tecnologías disponibles. Uno pensaría que, en un mundo ya bastante habituado a los medios digitales, sería posible enumerar algunas obras importantes, hechas en estos medios, que representaran un hito en las expresiones artísticas. No es tal el caso.

Literatura hipertextual[1], poesía digital, poesía multimedia, hiperpoesía, y otros nombres similares, no son considerados como objetos literarios, aunque su materia fundamental siga siendo la palabra. El soporte, al menos en este caso, distingue a este tipo de expresión. En esta breve participación trataré de hacer una reflexión en torno a este tipo de “literatura”, tomando para ello algunos comentarios que Octavio Paz hizo al respecto en su libro La otra voz.

La poesía es un arte hermanado con la música: las cualidades del lenguaje son, primeramente, sonoras: y de esas cualidades la poesía construye imágenes mentales, y al mismo tiempo, figura una melodía. En los orígenes de las civilizaciones la poesía estaba unida a la música: el poema se cantaba o recitaba, y hombres y mujeres se reunían a escuchar embelesados al poeta, aedo, rapsoda, trovador o juglar.
La escritura es una creación segunda, un segundo momento de la palabra. Pero desde la invención de la imprenta y la más intensiva difusión del libro, la palabra escrita triunfó sobre la palabra hablada.
Por otro lado, en parte debido a la mundialización, la tecnología y los hábitos económicos, las sociedades contemporáneas no poseen ya la paciencia de sociedades pasadas: el vértigo, lo instantáneo, lo fugaz, son considerados rasgos distintivos de nuestro modo de vivir el tiempo. Pero también, con la omnipresencia de los medios de comunicación, los medios digitales y electrónicos, y la fuerza que se le ha dado a la imagen, sensibilidad contemporánea es mucho más visual, más plástica.
Situados en esta perspectiva, es fácil comprender -o al menos observar- por qué los medios digitales se han constituido en una forma recurrida que da cuerpo a las expresiones poéticas y artísticas contemporáneas. Mediante la computadora se puede lograr una escritura que sea a la vez sonora y visual: doble aspecto que no pocos poetas han querido conjugar.

Al respecto de la poesía en los medios electrónicos quisiera rescatar una reflexión que Octavio Paz hizo en su libro La otra voz. En este libro -uno de sus últimos escritos- fechado en 1989, Paz aborda la doble tradición poética: la sonora y la gráfica.
“Al principio, la poesía fue oral: una columna que asciende y que está hecha de versos, es decir, de unidades verbales rítmicas que aparecen y desaparecen, una tras otra, en un espacio invisible hecho de aire.”

La poesía en sus orígenes se ha perpetuado gracias a la comunicación oral y la melodía: son expresiones que permitían la fácil memorización y transmisión, además de que conservaba así su profundidad religiosa y mítica.
Pero, como dije antes, la escritura permitió otra forma de transmisión de la palabra: ya no colectiva sino personal. El escenario de la poesía se transformó y dejó de ser un acto comunitario para residir en la intimidad de la página.
Dice Paz:
“Las dos tradiciones [oral y escrita/sonora y gráfica] han tenido desarrollos paralelos, aunque se enlazan y cruzan constantemente... Hay momentos en que a la poesía escrita se ha añadido un elemento visual: caligrafía de una cierta lengua, manuscritos iluminados, poemas y libros ilustrados por grandes artistas, tipografías insólitas. Uno de los momentos más altos de esta tradición, en la época moderna, es Un coup de dés, de Mallarmé.”

El aspecto gráfico o visual de la poesía no se ha restringido a la ilustración que la acompaña. Mallarmé, en su poema, persigue una comunión de lo dicho y lo oído: su poema es al mismo tiempo un mapa de imágenes sobre la página en blanco y una partitura.

En otra parte del texto, Octavio Paz subraya que es en la poesía más que en la narrativa en donde la unión entre sentido y sonido es más sustancial. Pero líneas más adelante, Paz se aventura a una reflexión de cierto matiz profético.
El escritor ve en la pantalla un terreno fértil para nuevas aventuras poéticas. Desde luego, para la fecha en que Octavio Paz escribe estas líneas, la computadora apenas comenzaba a comercializarse y no existían los softwares o programas necesarios para lograr lo que más adelante hablaremos.
Continúo con el texto de Paz:
La pantalla es una página favorable, incluso por sus dimensiones, al diseño de composiciones no menos sino más complejas que la ideada por Mallarmé. Además, las letras aparecen en distintos colores y, diferencia sustancial, en movimiento. Por otra parte, la página se transforma en una superficie animada, que respira, transcurre y cambia de un color a otro. Al mismo tiempo, la voz humana, mejor dicho, las voces, pueden enlazarse y combinarse con las letras. Por último: las imágenes visuales y los elementos sonoros, en lugar de ser meros adornos, pueden transformarse en partes orgánicas del cuerpo mismo del poema.

Personalmente, disfruto leyendo estas líneas de don Octavio: lo imagino fascinado, seducido por las posibilidades de la tecnología de su tiempo: “Las dificultades son enormes -dice Paz- confieso, por mi parte, que ando a tientas, pero también son inmensas las perspectivas que poco a poco se abren.”
La expresión literaria en pantalla pondría en juego una triple sintaxis: sonora, gráfica y lingüística. Mallarmé, en el prefacio a Un lance de dados, advierte la incidencia del soporte que guarda lo escrito sobre el significado de eso escrito: el papel y su aparente insignificancia, es para Mallarmé una parte constitutiva de la impresión estética que el poema busca lograr. Lo dice así
“El papel interviene cada vez que una imagen empieza o acaba, aceptando la sucesión de otras imágenes... La ventaja literaria, si es que tengo derecho a decirlo, de este espacio que reproduce al que separa mentalmente los grupos de palabras, o las palabras entre sí, es que después parece acelerar o retardar el movimiento, dándole métrica e insinuándolo mediante la visión conjunta de la Página.”[2]
Mallarmé ve en la disposición espacial de las palabras una otra manera de dar cadencia al poema. Pensemos que estas posibilidades, en pantalla, pueden adquirir no sólo movimiento, sino forma, mutación, color, sonido. Esto es precisamente lo que vio Octavio Paz como posibilidad, y que él mismo intentó reproducir en papel en su poema Blanco.
Pero, en mi opinión, hay todavía otro poema de Paz que se prestaría a una ejecución semejante: Renga, poema compuesto a cuatro manos, con las formas combinadas del No Renga y del soneto. No hace mucho, un colectivo artístico de Guanajuato intentó llevar este poema a la pantalla, realizando simultáneamente las lecturas en 4 lenguas. ¿Qué hubiera pensado de estos intentos Octavio Paz?
No es una respuesta, pero la siguiente cita de La otra voz, expresa muy bien el optimismo del poeta:
“Muy pronto, estoy convencido, podrá satisfacer la doble condición del placer estético y de la experiencia poética: la fiesta y la contemplación. En el poema venidero, oído y leído, visto y escuchado, han de enlazarse dos experiencias: sobre la página animada de la pantalla, la tipografía será un surtidor de signos, trazos e imágenes dotadas de color y movimiento; a su vez, las voces dibujarán una geometría de ecos y de reflejos, un tejido de aire, sonidos y sentidos enlazados.”


Hoy en día, gracias a softwares o programas es posible crear poemas cuya gramática sea triple: sonora, gráfica y lingüística. Hay, por supuesto, obras que por ser pioneras valdría nombrar. El grupo Young -Hae Chang Heavy Industries produce en línea textos con alteraciones tipográficas acompañados de una banda sonora. En México, Sergio González Rodríguez publicó en 2005 El plan Schreber, un libro acompañado por un dvd interactivo; el libro, al decir de las reseñas que me fue posible encontrar, consiste también en un intento de novela fragmentaria, donde intercalan géneros, voces, y argumentos.
Al respecto, valdría decir algo acerca del caso de la literatura hipertextual: el hipertexto parece ofrecer al lector una forma de lectura que el papel no puede ofrecer. Sin embargo, el optimismo de esta literatura hipertextual, que nació más o menos hacia las fechas en que Paz escribía su libro (1987-1989), fue pasajero: el formato narrativo rápidamente ha agotado sus posibilidades.
Hasta ahora, ni la “poesía digital”, ni la literatura hipertextual, ni ninguna de las formas literarias-digitales, ha colocado una gran obra en la constelación de las grandes obras consagradas. No se ha conseguido, contrario a lo que Paz imaginó, nada que no se haya logrado antes y mejor en papel. Gonzalo Soltero, en un reciente artículo de La Tempestad, decía que la “Lectura electrónica privilegia la inmediatez sobre la profundidad. En el ciberespacio hay más lectores pero menos lectura.”
Mi opinión es que esa gran obra en donde se combinan literatura y medios “multimedia”, aún no ha llegado, en parte por culpa de los lectores y los escritores. Enfrentados con la inmaterialidad de las obras que uno puede encontrar en internet, es difícil que el lector conserve ya no digamos un poema de tal naturaleza, es difícil incluso que “guarde el link”. Reticentes a, o ignorantes de los nuevos programas computacionales, el escritor promedio desecha el reto de cultivarse en la programación digital y la computación, y se mantiene seguro en su hábitat natural: la pluma y el papel. Y sin embargo, cada día todos nosotros somos mejores lectores de esa virtualidad.
Finalmente, me gustaría llevar el tema hacia otra dirección: Octavio Paz destaca que con la aparición de la Generación Beat y música popular como el jazz, las lecturas públicas -al menos en EU e Inglaterra, se popularizaron no sólo en cafés y bares, sino en universidades. En la actualidad, las lecturas públicas -en México- no son, como podríamos pensar, raras. Paz acierta en traer a colación este dato porque nos lleva a pensar que, si la literatura meramente digital tal vez no tenga mayor mérito que el uso y la experimentación técnica, la comunión de experiencias es mayor trasladada a la lectura pública. Colectividad reunida, palabra comunitaria, son incluso motes de la convivencia virtual. En este sentido, uno de los proyectos más interesantes es el Taller de la Caballeriza, del DF, que ha partido primero de la lectura tradicional acompañada de elementos sonoros y visuales aleatorios, para crear “lecturas” colectivas donde cada elemento deja de ser azaroso, y logra, como lo expresaba Mallarmé en el prefacio a su poema: un empleo descarnado del pensamiento, con sus contracciones, prolongaciones, huidas o su dibujo mismo.
Si el poeta busca formas y ritmos acordes al lenguaje y vida de su época, no sería descabellado pensar que aquí hay una posibilidad pendiente por (bien) explorar. No digo, desde luego, que deba seguirlos como modelo. Simplemente que esta otra forma de escuchar y leer literatura todavía está pendiente por dar sus mejores frutos.
[1] En su sentido informático ordinario: un texto que conduce a otro mediante un hipervínculo o “llamada”. En un documento digital, la parte que conduce a un segundo documento se llama nodo, a través del enlace o ruta que llama al segundo documento.
[2] Stéphane Mallarmé, Un golpe de dados, ver. de Agustín Osacar Larrauri; Estudio preliminar de Eugenia Cabral; Babel Editorial, Córdoba, Argentina, 2008.

[1] En su sentido informático ordinario: un texto que conduce a otro mediante un hipervínculo o “llamada”. En un documento digital, la parte que conduce a un segundo documento se llama nodo, a través del enlace o ruta que llama al segundo documento.
[2] Stéphane Mallarmé, Un golpe de dados, ver. de Agustín Osacar Larrauri; Estudio preliminar de Eugenia Cabral; Babel Editorial, Córdoba, Argentina, 2008.
RECOMIENDO: http://www.rimbaud-arthur.fr/

28.9.09

back again









If something is gone
i wanna fight to get it back again







Un artículo de Anuar Jalife en Tierra adentro:

"Llego nuevamente a Guanajuato, aunque dudo que “llegar” o “salir” sean palabras que valgan para la ciudad. A Guanajuato parece regresarse siempre, como un hijo pródigo acosado por una sed idéntica a la de la partida. Regreso, entonces, y como tantas otras veces el primer contagio con la ciudad está tamizado por una experiencia universal, la del transporte colectivo. Imagino que arriba de un tren bala, una guagua, un colectivo, un microbús o el metro se siente la misma soledad que entre estos cuerpos disociados que a una cierta hora de la tarde, cerca del ocaso, dejan sus risas y sus charlas para callar y observar anónimamente los fragmentos de la calle a través de la ventanilla. Así, imagino que es una condición de contemporaneidad o, al menos, una experiencia común a los hombres de este tiempo, el haber regresado a casa, alguna vez o siempre, con la cabeza recargada en el cristal, sintiendo las irregularidades de la topografía urbana sobre la sien... (el resto en la revista).

13.3.09

Las leyes de la literatura

¿Será que estos ensayos son de temporada: como la moda, regresan cada cierto tiempo?

BABELIA
Oliverio Coelho analiza los nuevos criterios de valoración de lo escrito y detecta a aquellos autores que poseen "el don de la anacronía, del recelo emotivo y la demora, afecciones que permiten llegar a un libro a tiempo".....
Hace poco, en Argentina, una ola de nuevos narradores y otros no tan nuevos, involuntariamente le concedió a algunos críticos la oportunidad de actualizar sus discusiones. De la mano de una narrativa influenciada por Internet, los blogs, la crónica, la fusión de géneros, se acuñó el concepto sofisticado de literaturas "posautónomas". Según este concepto, la literatura podría no regirse ya por sus leyes internas, estaría perdiendo autorreferencialidad y podría obedecer a nuevos criterios de valoración para adecuarse al presente. Rápidamente, superada por el vértigo mediático, la novedad fue desplazada por una tendencia asociada a la anterior: una presunta literatura del yo.



etc... etc... etc...
http://www.elpais.com/articulo/semana/leyes/literatura/elpepuculbab/20090307elpbabese_10/Tes

2.3.09

comida familiar


la felicidad no compra el dinero. Eso me dijo mi madre antes de morir. Yo sé, yo sé, repetí como una tonta. Como una niña, como un guante de box, ninguna respuesta. Ninguna cuchara, no había sopa, sólo una jarra llena de servilletas, y vasos, y excusas. Pedazos de cuchillos rotos por la carne. Clavos, martillos, repetí el alimento con satisfacción, repetí que andaba en bicicleta

¡Ah, los ojos que funcionan para ver! ¿Hay orejas que sirvan para oír?


Sólo una respuesta, le dije a mi madre: coma con la mano con la que saluda. Salga por los pies.-

23.2.09

"arquitectura de la información"
así le llaman en mi oficina. ¿no se supone que las computadoras nos ayudarían a vivir mejor la vida? por supuesto, usted se imagina que lo han hecho, pero ¿ha considerado alguna vez la chinga que se llevan los changos que hacen las páginas de internet, que mantienen una página de internet?
Desde luego, no me estoy refiriendo al súbido internauta con blog, que escribe y escribe sin mayor preocupación. Hablo literalmente de esos changos que saltan y brincan y brincan y saltan en una silla marca Requiez hecha en Guadalajara, de manufactura ergonómicamente diseñada para la mutua aceptación hombre-máquina, misma que aquí no concurre, pues no es de hombres de lo que hablamos sino de changos con pulgares suficientemente alineados (o desalineados, según) para coger el mouse y el teclado y restregarlo una o dos o tres veces contra su vecino de mesa que al mismo tiempo puede ser su supervisor; y que así restregando el teclado y gritando Yhiii o gritando Yeeehh puede hacer de su euforia un lindísimo chorizo de >taags> y de xmlns= y de >div's y tan sencillas que son de entender, pero no de explicar, fáciles de aprender, realmente fáciles, pero cómo entonces.
Es así, la cabeza de Homero Simpson, las guerras de Ur, la poesía de Hansen, un circo romano venido a México, a Acámbaro, a San José Cuíches, oh drama, drama.
Los pobres no saben que pelean, no saben que discuten, no saben que concuerdan, sólo se sacan los ojos y se tiran patadas. Y hay que decir que las máquinas utilizadas para dar lugar a una web son de una resistencia magnífica, pero no las hay de color.